No es fácil no mirar atrás.

Y mis demonios quieren llevarme otra vez al laberinto. No les gusta que intente escapar. A mí tampoco me gusta. Me siento atada a aquel lugar, a aquellas rutinas. No quedé ilesa de tantas piedras con las que topé, ni siquiera sé si lo que siento está bien. Solo mis cascos me evaden de este martes trece porque, no es tan fácil no mirar atrás. No lo es. En estas aguas heladas no es fácil abrir los ojos, tengo el alma congelada y no tengo nada para hacerla entrar en calor. Solo veo oscuridad, es la realidad más cruel. Y es que me asustan los halagos por si no son de verdad.

6 comentarios:

  1. Me identifique muchísimo.

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  2. Los demonios son costumbres, las costumbres no son inamovibles, se fuerte.

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  3. hay que hecharlos fuera. buen post

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  4. Me encanta tu blog, y adoro la forma que tienes de escribir. Te sigo:)
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    Un beso.

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  5. huolaaas!
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  6. Hay que continuar. Recuerdo el cuento de un orador que pronunciaba un discurso en una plaza vacía, hasta que alguien se le acercó y le preguntó para qué se molestaba si nadie le estaba escuchando: "Para no olvidarme de mis principios", contestó el orador.

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