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Con cada frase que dices siento que algo se agita en mi pecho. Quiero verte, necesito verte. Hay algo extraño en todo esto, eres como un rayo de luz en mi oscura vida y recuerdo que una vez me dijeron: 'Enamórate de quien pueda verte en tu oscuridad.' Y tú eres el único que me hace alejarme de ella por un rato, por un instante creo que soy verdaderamente feliz, y eso no es algo que cualquiera consiga. Cuando me dices 'Te amo' podría jurar qué algo se para en mi pecho, que no sé si creérmelo, pero en el fondo deseo que ojalá sea cierto. No quiero ilusionarme, no quiero engañarme, aún tengo las cicatrices muy recientes como para correr el riesgo de abrir otras nuevas, pero tú haces que mi soledad se desvanezca. Y no sé como lo haces, te tengo todo el día en la cabeza, te extraño sin haberte tenido nunca. Yo, no me atrevo a decirte nada, no soy valiente, tengo miedo de arriesgar y perder, porque sé lo que duele y creo que no podría levantarme esta vez. Estoy hundida, soy emocionalmente inestable, odio tantas cosas de mi... pero al hablar contigo, todo eso se me olvida, me distancio de mi realidad para poder ser feliz por esos minutos, por esas horas. Estás haciendo algo, me estás cambiando, y me gusta. Y es verdad, notarte algo más frío es como un puñal en el pecho, pero merece la pena cuando me dices que me quieres, cuando me hablas y me dices esas cosas tan bonitas que me hacen sentir especial. Sé que no debería quererte, pero aún así lo estoy haciendo. Y ya no creo que pueda remediarlo. ¿Por qué me pasa esto? Al hablar contigo todo cambia, todo tiene otro sentido. Me pregunto si alguna vez piensas en mí como yo lo hago contigo, porque me pasa todo el tiempo. Ahora no sé como podría seguir sin ti, simplemente te necesito, ahora. 

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Hoy te escribo, porque necesitaba hacerlo. Porque no soy capaz de decir nada a la cara, porque tengo miedo. Pero necesito expresarlo de alguna manera. No sé como lo haces, pero derribas mis barreras. Contigo aprendí que no hay tiempo determinado para comenzar a amar. Y necesito escribir esto porque corro el riesgo de enamorarme de ti. ¿Sabes? Siendo sincera jamás pensé que esto pudiese pasar, llegaste justo cuando menos me lo esperaba, cuando más dolida estaba, cuando más lo necesitaba. Empecé por echarte de menos cuando no hablaba contigo, pero empecé a necesitarte. No sé lo que haces, pero el tiempo se para, los problemas se van, el corazón empieza a latir más fuerte... Soy idiota, me ilusiono demasiado rápido, pero no puedo evitar sentir lo que siento. ¿Sabes? No mucha gente me trata bien y aprendí a no hacerme ilusiones, a no engañarme, porque nadie puede amarme, lo sé. Pero a veces contigo se me olvida. No sé qué me pasa, no he amado a mucha gente antes, pocos me han hecho sentir lo que siento hablando contigo. Soy un desastre en el amor, y no quiero engañarme otra vez. Pero no puedo evitar preguntarme si piensas en mí alguna vez en el día, no puedo evitar preguntarme lo que piensas de mí. No puedo evitar no pensar en ti tres o cuatro veces al día. Pero he perdido demasiado, ya he perdido demasiado y no quiero perderte a ti. A veces desearía tener una bola de cristal para saber cuando arriesgar y cuando retirarme. Cuando saber cuando vale la pena intentar, cuando vale la pena llorar.