Él, mi droga.

Dejándonos llevar por los sentimientos, sin importar el qué dirán. Solo tú y yo. Nosotros. Porque la vida nos trae sorpresas, porque a veces, cuando menos te lo esperas, te trae el mayor regalo del mundo. Es verdad lo que dicen, cuando dejas de buscar el amor, él te encuentra. Y por fin puedo sonreír. Ni siquiera sé por qué lo hago. Parece que cuando él me habla todos los problemas dejan de ser importantes. Y, aunque parezca que todo está mal, que ya no hay salida, él me hace sentir a salvo. Su sonrisa es mi droga. Él es mi antidepresivo más eficaz.

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