-Tormentas de hielo.

La tormenta es fría. Camina bajo la lluvia con la mirada perdida. Lágrimas claras, lágrimas vacías. El dolor hoy es su guía. Está cansada, agotada. Mira hacia el cielo pero no ve nada. Todo es gris, la luz se apaga. En medio del silencio se pregunta donde acaba. Sufrimientos infinitos, sus pies descalzos se hacen añicos. Lo intentó, ella luchó y fracasó. Se ahogó en su llanto y se perdió. Oscuridad, soledad. Un baño de lágrimas es lo que le queda para evadirse de la realidad. Ella llora, sin cesar. Quiere acabar con todo y no despertar. Está cansada, de chillar. Hace oídos sordos a la verdad. Ella sonríe, es buena actriz. Son muchos años de experiencia fingiendo ser feliz. Una idea, en su cabeza, una decisión que acaba con su fortaleza. Ella sonría, grita eufórica. Con cada paso que da, se acerca más a la libertad. Mira hacia abajo, luego hacia atrás. Se despide de ese mundo para así poder volar.

-Castillos de papel.

Si crees que algo cambiará solo por desearlo estás muy equivocado. Si no luchas, no ganas. Si no arriesgas, no ganas. Si no lo intentas, no ganas. No lograrás nada con sentarte a esperar. Solo se fuerte, mira hacia delante, preocúpate por ti e inténtalo. Inténtalo con todas tus fuerzas, hasta quedarte sin aliento. Porque en este mundo egoísta la bondad no te llevará a ningún lado. La sociedad siempre te presionará, solo debes saber cuando escuchar. No te rindas, sueña e inténtalo. Nada es fácil, pero si lo intentas, valdrá la pena. Un fracaso en una gran lección. Y cada lección nos hace más sabios, más fuertes.

-Marionetas de cartón.

Somos piezas de un rompecabezas incompleto. Aferrándonos a las esperanzas, dejándonos manipular por el sistema. Soñamos con grandezas, cuando ni siquiera tenemos confianza. Creemos que las cosas cambiarán por si mismas, pero nada cambia si tú no lo haces. Porque, somos marionetas, controlados por los demás. De una forma u otra, lo somos. Nos afectan las palabras, las miradas, los gestos. A pesar de que lo evitamos, nos dejamos manipular. Sin darnos cuenta, nos cambian. Porque aunque no lo quieras, la sociedad nos afecta. Para bien o para mal. Eso ya depende de la suerte que te haya tocado o de donde venga el huracán.

Sólo mantente fuerte.

A pesar de todo, hay que seguir en pie. Porque el pasado ya quedó atrás, el futuro aún no llega y el presente se va. Hay que vivir el momento, mantenerse fuerte, y luchar por lo que de verdad quieres. Alguien, me dijo alguna vez que: quien no arriesga, no gana; que quien dice y no hace nada, no alcanza; y quien no se esfuerza, pierde. Porque la vida está echa para luchar, para ser fuertes, para no rendirse. Porque nadie dijo que fuese fácil, solo dijeron que valdría la pena vivirla. Y, solo valdrá la pena, si te esfuerzas en ello. Por eso, sonríe aunque quieras llorar. Esto es así, mantente fuerte y nunca pierdas las esperanzas. Levanta la cabeza y sonría. Solo sé feliz.